Elegir agencia
El contrato es donde una relación de SEO se vuelve justa o abusiva, y suele leerse con prisa el día de firmar. Conocer las cláusulas peligrosas de un contrato con agencia SEO te protege de permanencias trampa, pérdida de tus activos y penalizaciones que no deberían recaer en ti.
La cláusula que más disgustos causa es la de permanencia. Un periodo mínimo es razonable: el SEO necesita meses para dar fruto y una agencia seria quiere margen para demostrar su trabajo. El problema aparece cuando la permanencia se alarga en exceso y se combina con penalizaciones agresivas por salida, que suelen blindar a quien no confía en retener clientes por resultados.
Lee con lupa qué pasa si quieres irte. Algunas cláusulas obligan a pagar los meses restantes completos, imponen preavisos larguísimos o penalizaciones desproporcionadas. Lo razonable es un compromiso inicial de unos meses y, después, un preaviso corto para rescindir. Si la letra pequeña convierte la salida en una trampa cara, es una bandera roja que dice mucho de cómo trabajan.
Fíjate también en la renovación automática. No es mala en sí, pero debe estar clara y con un preaviso sensato para cancelar. Las renovaciones tácitas con ventanas de cancelación minúsculas —solo avisando en una semana concreta del año, por ejemplo— son un mecanismo para atarte sin que te des cuenta. Un contrato justo no necesita esos trucos para mantenerte.
La cláusula decisiva y la que más se pasa por alto es la propiedad de lo que se construye. Todo lo que se crea para tu web durante el contrato —contenido, enlaces, cuentas de Search Console y Analytics, accesos a herramientas— debería quedarse contigo el día que termines. Si el contrato guarda silencio sobre esto o, peor, atribuye la propiedad a la agencia, tienes un problema serio.
El caso extremo es la agencia que aloja tu contenido o tus enlaces en activos propios y los retira cuando te vas, dejándote peor que al principio. Exige que el contrato deje por escrito que el contenido publicado, el perfil de enlaces y todos los accesos son de tu propiedad y se te entregan sin coste al finalizar. Es tu inversión: debe quedarse contigo.
Presta atención también a las cuentas de las herramientas de pago. Es normal que la agencia use sus licencias, pero los datos que generan sobre tu web —Search Console, Analytics, informes— son tuyos y deberías conservarlos. El equipo de Centro SEO defiende que un contrato sano protege al cliente en este punto sin excepciones: quien se resiste a cederte tus propios activos revela cómo entiende la relación.
Cláusulas a revisar
Repasa estas cláusulas una a una antes de estampar tu firma. Si alguna no aparece o es abusiva, negóciala.
Periodo mínimo razonable y preaviso corto, sin penalizaciones desproporcionadas por rescindir.
Contenido, enlaces y cuentas quedan contigo y se entregan sin coste al terminar.
Qué incluye la cuota, qué queda fuera y qué se compromete a hacer cada mes, por escrito.
Quién responde si una mala práctica provoca una penalización de Google en tu web.
Un buen contrato define el alcance con claridad: qué incluye la cuota, qué queda fuera y qué se compromete a entregar la agencia cada mes. Cuidado con las cláusulas de objetivos redactadas para no comprometer nada, pero también con las que garantizan posiciones concretas: nadie controla el algoritmo de Google, así que una garantía de «número uno» por escrito es una señal de que se piensan usar atajos de riesgo.
Revisa la confidencialidad y la no competencia. Es razonable proteger la información de ambas partes, pero desconfía de cláusulas que te impidan trabajar con otros proveedores o que maniaten en exceso lo que puedes contar. Y comprueba quién responde si algo sale mal: si una práctica de la agencia provoca una penalización, el contrato debería dejar claro que la responsabilidad no recae sobre ti.
Por último, no firmes con prisa. Pide el contrato con tiempo, léelo entero y no dudes en negociar las cláusulas que te chirríen; una agencia seria lo verá con naturalidad. Si te presionan para firmar ya, con una oferta que «caduca hoy» o sin margen para revisar la letra pequeña, esa urgencia artificial es en sí misma la primera cláusula que deberías vigilar.
Un periodo mínimo de unos meses es razonable, porque el SEO tarda en dar fruto. Lo que debes vigilar son las permanencias largas con penalizaciones agresivas por salida, que suelen blindar a quien no confía en retener por resultados.
Deberían ser tuyos. Todo lo que se construye para tu web —contenido, enlaces, cuentas de Search Console y Analytics— debe quedarse contigo y entregarse sin coste al finalizar. Si el contrato no lo dice, exígelo por escrito.
No, y que lo haga es mala señal. Nadie controla el algoritmo de Google, así que una garantía de posiciones por escrito suele implicar que se recurrirá a atajos de riesgo. Un contrato serio compromete método y objetivos realistas.
Sí, y deberías. Una agencia seria acepta con naturalidad que revises y negocies la letra pequeña. Si te presionan para firmar de inmediato con ofertas que caducan hoy, esa urgencia artificial es ya una bandera roja.
Si tienes dudas sobre un contrato de SEO, cuéntanos tu caso y te ayudamos a leerlo con criterio.